Todo vos.
Tus ojos bellos y profundos.
Tus manos grandes y fuertes.
Tu cuello corto y cómodo.
Tu perfume que queda en mi piel por horas.
Tu voz hermosa que me calma.
Tus caricias desesperadas y ardientes.
Tus besos que me raspan con tu barba
y, a su vez, son como una caricia.
Todo vos.
Todo vos desde el principio del mundo.
Todo tu ser desde ayer cuando te encontré.
El mejor ayer del mundo.
El destino funcionó. El universo se alineó y apareciste vos.
Todo vos.
Todo vos
Cuando
Cuando pienso en vos no logro distinguir
qué es lo que hace que mi sangre hierva y que mi piel se vuelva tierna.
Cuando pienso en vos no logro entender
cómo funciona mi mente que se enciende y se retuerce recordando tus manos.
Cuando pienso en vos lo logro comprender
si todo esto que siento es amor o qué.
Cuando me acuesto me gusta pensar
cómo fue la última vez que rocé tu espalda con mis dedos,
me gusta rememorar el peso de tu cuerpo sobre mi cuerpo
cuando me acuesto me gusta acabar pensando en vos.
Tus besos sabían a cigarrillos pero también a deseo,
tu lengua saboreando mi sexo,
tus ojos mirando mi goce ante tus caricias.
Cuando pienso en vos,
por un segundo,
vuelvo a tenerte dentro mío.
Rocky
Quiero escribir un poema
pero que no hable de vos
ni de vos, ni de vos.
Quiero escribir un poema
que hable de cualquier cosa
pero menos de vos.
El problema es que, cuando te pienso,
inevitablemente mi cabeza
comienza a traducir esos sentimientos en palabras
que construyen un poema.
Como el otro día,
cuando hablaste del chocolate
y recordé el helado que tomé en tu casa
mientras mirábamos Rocky
debajo del aire acondicionado.
Me contaste sobre la vida del luchador
y por qué esa película no era de boxeo
sino que había algo más detrás de todo eso
porque vos sabés ver más allá e la superficie.
Como sabés verme y traducir mis acciones,
cuando canto una canción de amor
pero en verdad es que dice todo eso que yo no puedo
o no me sale.
Es que, a veces, soy difícil.
Quiero escribir un poema que no hable de vos
pero me es inevitable.
Como cuando quiero hacer de cuenta
que eso que miro no te recuerda
pero en verdad estoy lista, con mi celular en la mano,
para poder mostrártelo.
Aunque, tal vez, nada de nada tenga nada que ver.
Trescientos treinta y siete veces
Me enamoré
trescientos treinta y siete veces de vos.
Me enamoré tantas veces de vos
que sospecho, en verdad, nunca hubo una pausa.
Y ahora estás acá, frente a mi
y me volví a enamorar una vez más.
Empezamos a caminar por la calle
y vos hiciste un ademán.
Fue raro pero no quiero preguntar a qué se debió
porque no quiero seguir encontrando en vos
cosas que hagan que me gustes más de lo que me gustás.
Me acuerdo la primera vez que te vi
porque esa fue la primera vez que te amé
en el momento justo en el que no sabías muy bien
cómo desabrocharme el pantalón
porque los botones estaban puestos de una manera
"no convencional".
Y después me enamoré otra vez
cuando cogimos y te aseguraste que yo estuviera bien.
Me volví a enamorar
cuando me mostraste los lugares donde solías jugar de niño
y cuando me demostraste que en mi podías confiar.
Me enamoré tantas veces de vos
y me pregunto hasta cuándo y cuántas veces más ocurrirá.
Pero es demasiado el amor que siento para que no estés.
Demasiado para que ya no estés.
Changes
Fui hasta tu casa escuchando un disco de Bowie,
no sé si estuvo bien o estuvo mal
pero ahora siempre que escucho ese disco
me remite al día que fui a tu casa a besarte.
Estaba a una cuadra de vos y sonó Changes,
me puse nerviosa porque sentía ansiedad de tocarte.
Cuando toqué el timbre y abriste la puerta
mis dedos fueron como imanes atraídos a tu piel.
Era verano y hacía calor mucho calor
pero nosotros teníamos helado y todo lo necesario
como para apagar cualquier incendio.
Cursileria
Quererte me quita el peso
de tener que lograr algo por mi misma
para poder ser feliz,
porque verte feliz me alegra el día y la vida.
Agrandé ochenta y seis veces hoy
tu foto de perfil
porque estás lindo, muy lindo
y me recuerda a los tiempos en que comenzamos a hablar.
Nuestras primeras charlas
cuando me parpadeaba la luz del celular
y prendía la pantalla y tenía un circulito con tu avatar que me hablaba
y a mi se me explotaba el corazón como me explota ahora.
Cuando te veo se me ilumina el universo
y se me ocurren poemas cursis e infantiles como este:
que habla de vos, de todo lo que me haces sentir.
Cuando me hablás siento
que el mundo es un lugar seguro y hermoso
porque existís vos,
porque tu cuerpo lo habita,
porque tu ingenio lo armoniza.
Cuando te miro a los ojos
creo en vos y en mi
porque en tus ojos encuentro tu alma y la mía.
Un poema que hablaba de vos
Estábamos hablando cuando te fuiste a dormir
y encontré un poema que hablaba de vos
y me puse a escribir.
De repente, pensé en correr hasta tu casa y abrazarte,
tocar la puerta y llenarte de besos cuando la abras
y contarte cuantas ganas tenía de hacerlo fantaseando con encontrarte.
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