No ver

Hoy tuve ganas de verte.
Como ayer,
que tuve ganas de verte.
Me desperté y pensé en las ganas que tengo de verte.
Porque al dormir lo hice pensando en las ganas que tengo de verte.
Cuando pasé por tu casa no me animé a golpear
por miedo a que vos no tengas tantas ganas de verme
como yo
que te quiero ver 
desde ayer
cuando dejamos de vernos.

Acá

Yo te quiero acá,
cerquita, al lado.
Para decirte que vengas
que en la tele están dando algo que te puede interesar.
Yo te quiero acá,
para contarte algo que me pasó
cuando andaba por el subte
y a una chica se le cayó su café con leche.
Tenerte acá para saber cómo estás
y abrazarte si algo te da miedo.
Yo te quiero acá
para poder mirarte y redescubrirte.
Porque como dice Pity:

Cortito

Cuando te veo
me sumerjo en un mundo
donde no existe nada más que nosotros
en ese momento, en ese lugar.
Me gustás tanto 
que siento de mis ojos estallar mariposas
y desearía poder repetir ese instante
mucho tiempo,
muchos días.

Sudestada

Todo lo que la lluvia calme.
Todo lo que la lluvia limpié, desarme.
Caminarás por senderos ajenos.
Caerás en el círculo del olvido.
La lluvia se llevará los recuerdos
como en cada nube lo hace el destino.
Y el día que el sol salga
y te encuentre a la vuelta de la esquina,
las caricias volverán al nido
hasta que una lluvia arrastre los sentimientos
como en cada sudestada lo hace el río. 

Miedo

Nadie se acuerda pero seguro todos tuvimos miedo al nacer.
Si nos morimos de miedo de dar un beso,
mirá si no vamos a tener miedo de adentrarnos al mundo.
Tener miedo de decirle a esa persona "te quiero",
de invitarla a salir,
de volver a invitarla a salir,
de abrazarla de más,
de decirle cuánto deseamos verla dormir.
Tener miedo de enviar un mensaje,
de haber puesto alguna pavada incorrecta en ese mensaje que enviamos,
miedo de que pierda el interés,
miedo de que se le pasen las ganas de vernos,
miedo de no volver a pararnos nunca más delante de su puesta.
Escuchar una canción y tener miedo de contarle que nos recordó a ella.
Mirar una serie y tener miedo de hablarle para recomendarle que la vea.
No hablar. No decir nada. No mirar de más.
Tener miedo. Tener mucho miedo.
Una noche perderlo y, en ese momento,
entender que ya es tarde.

Acá

A veces siento que necesito despertarme y tenerte al lado
para agarrarte, para morderte, para saborearte.
Tenerte al lado y mirarte los ojos para comprender
que te miro y lo tengo todo.
No sé qué es todo pero ahí está dando vueltas
eso que necesito que está dentro de tu mirada.
A veces no aguanto las ganas de ir hasta tu casa y abrazarte,
llenarte de besos y acurrucarme en el sillón
donde una mañana nos dimos cuenta
que algo diferente había en el aire.
Tocarte el timbre y preguntarte
si ya compraste el nuevo disco de tu banda preferida
o si tenés alguna película para recomendarme.
A veces siento que no puedo dejar de desearte,
entonces, vengo acá y escribo.

Eat me

Cuando quieras comerme
trataré de estar ahí
para sentir como me mordés
a través de tus dientes.
Voy a encontrarme en el fondo de tus ojos,
me miraré como en un espejo,
voy a caminar despacio por tus arrugas
y hundirme en el hueco de tu cuello.
Cuando quieras cantarme en estrofas 
cuan grande es tu deseo
voy a estar ahí para escucharte
y hundirme en tu cuerpo
como en la noche de otoño cuando nos despedimos.
Quiero rodearte en tu cama con mi abrazo
y cuidarte de los fantasmas que te acechan.
Estar ahí cuando quieras morderme,
cuando vuelvas a saborearme 
como la mañana que nos conocimos en invierno.